La brecha entre el mundo digital y el analógico se achica cuando familias y escuelas construyen un lenguaje común. Este proyecto te ayuda a ser parte activa de la vida digital de tus hijos, sin prohibir, sin alarmar.
Para acompañar en la vecindad digital
D.A.C.A. Un método de cuatro pasos para acompañar en la vecindad digital No se trata de prohibir ni de controlar. Se trata de estar presentes y acordar juntos las reglas del juego.
DIALOGAR
[D] Dialogar: hablá antes de que pase algo
Abrí conversaciones sobre tecnología sin esperar a que haya un problema.
Preguntá qué juegos juegan, a quién siguen, qué videos ven.
El diálogo preventivo es la primera y más importante línea de cuidado. El objetivo no es controlar lo que hacen, sino que sientan que pueden contarte cualquier cosa sin miedo a que les saquen el dispositivo.
💬 Pregunta para empezar esta noche: «¿Qué fue lo más divertido que hiciste hoy en el celular o la tablet?»
ACOMPAÑAR
[A] ACOMPAÑAR: estar presente sin espiar
Acompañar no es vigilar. Es compartir momentos digitales con tus hijos: ver un video juntos, explorar una app nueva, preguntarles que te muestren algo que les gusta.
Cuando un adulto se interesa genuinamente por el mundo digital del chico, el chico aprende que ese espacio también puede ser compartido — y eso lo hace más seguro.
Sugerencia práctica: acordá al menos un momento de pantalla compartida por semana. No para controlar, sino para estar juntos.
CONFIGURAR
[C] Configurar: las herramientas básicas que todo adulto debería conocer
No hace falta ser experto en tecnología. Sí hace falta saber dónde está el botón de privacidad en las apps que usan tus hijos.
Revisar juntos la configuración de una red social o un juego en línea es una actividad educativa en sí misma: le muestra al chico que la tecnología tiene reglas que se pueden ajustar, y que vos estás ahí para ayudarlo a navegarlas.
🔒 Por dónde empezar: esta semana, abrí con tu hijo la configuración de privacidad de una sola app. Preguntale: «¿Quién puede ver lo que publicás acá?»
ACORDAR
[A] Acordar: reglas digitales construidas en familia
Las reglas que se acuerdan juntos se respetan más que las que se imponen.
En familia pueden definir: horarios de uso de pantallas, qué aplicaciones están permitidas, qué hacer si algo los incomoda o asusta en la red.
No hay una fórmula única. Cada familia tiene su dinámica. Lo importante es que las reglas existan, que todos las conozcan y que tengan espacio para revisarse cuando algo cambie.
Idea concreta: escriban juntos el «contrato digital familiar» en una hoja, fírmenlo y péguenlo en un lugar visible de la casa.
Instancia puente
Una película para ver en familia
Entre la charla para adultos y la charla para alumnos, hay una experiencia compartida.
Ron da Error
Una historia sobre la amistad, la tecnología y lo que significa tener un amigo de verdad. Ver esta película juntos genera el lenguaje común que necesitamos para el siguiente paso.
Autoevaluación
6 preguntas que todo adulto debería poder responder
Si alguna te genera duda, el proyecto puede ayudarte. No hay respuestas incorrectas, solo puntos de partida.
¿Sabés qué aplicaciones usa tu hijo o hija todos los días?
¿Tienen acuerdos claros sobre el horario de uso de pantallas?
¿Tu hijo te contaría si algo en la red lo incomodó o asustó?
¿Conocés la configuración de privacidad de sus redes sociales o juegos online?
¿Tienen acordado en familia qué hacer frente a un mensaje raro o de un desconocido?
¿Sabés cómo reaccionar si tu hijo es víctima de ciberacoso o recibe contenido inapropiado?
¡Tu familia puede ser el primer escudo digital de tus hijos!
Pedile a la dirección de la escuela que nos invite. El proyecto llega a vos a través de la institución educativa de tus hijos.
